viernes, 2 de julio de 2010

Es cuestión de...¿ fe?

¡Cuánta sinceridad te corre por las venas!
Ponés dudas en tus propias certezas.
Cuidado con tu seguridad,
que se puede domesticar por tu falta de fe.
Y si en algún lugarcito, ahí adentro,
encontrás amor,
seguro no fue tuyo el milagro.
Convencerte del suceso que gobierna tu razón
a veces favorece tu cabeza
a pensar sin el corazón.
No te empapes de tus voces,
que de a poquito, de a poquito
te cubren como el rocío
a las flores de mañana.
Hacete secar de tu ignorancia.
Tu fe es vaga, ¡ponela a trabajar!

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