El sol contempla impotente el invierno.
Sus rayos sin poder.
Alejados.
Rodeados de frío.
Se apagan,
se blanquean,
se oblicuan,
sufren.
Ya no quiere salir.
Está pálido.
Fiebre solar.
Delirio.
Se siente luna.
Busca abrigo, mojado en llanto.
Corre por el cielo,
se cubre de astros.
Escondido.
Llama a Dios...
...y le contesta.
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