
El silencio se esparce
sobre el suelo humedecido
se pega a la piedra
se vuelve vacío.
Susurra en esta mente
canciones sin figuras.
Se asoma, se asombra
de encontrarme perdida.
Tan rellenas de alegría
cuando hablaban de sus días
esas pequeñas miradas
que se oían desde lejos,
cuando quisieron escupir al suelo
y encontraron el silencio.
Como ablanda la sopa el queso,
me expando en busca de lo que anhelo.
Maravillas en la mente,
caramelos en el alma.
El dulzor de esa pregunta
conmueve todo el llano,
hace piedras a las manos,
qué me busco, para ver.
Solo el sol, solo el bien,
solo el Amor que puede Ser.
Abierto al cielo, la luz se esparce
y yo desde ese suelo busco alcanzarte.
Miro fijo, me pierdo.
Me encuentran, me encuentro.
y todo el silencio que está en el piso
se hace ceniza que cubre, pero mata.
Barrer, el suelo.
Mojar, barrer.
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